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Árboles en bandita

Publicado el 29/08/2020

Que tengamos las palabras “Soluciones Tecnológicas” en nuestro nombre no significa que no seamos también hippies que abrazan árboles. Y además, bueno, no es solamente que seamos hippies sensibles, hablar alguna vez sobre los árboles es casi un comentario obligado para cualquier grupo ambientalista (no por nada son tan comunes los villanos de caricatura que andan deforestando).

Quizás no haga tanta falta remarcar el valor de los árboles en el imaginario cultural de nuestra sociedad, claramente hay un aprecio a ellos; en la misma frase que define los LOGROS DE LA VIDA (no los del juego de la vida, que son para charlar también, pero en otra ocasión) su plantación ocupa un tercio de las metas: crear literatura, dejar descendencia, plantar un árbol. Quizás no haga tanta falta, entonces, remarcar el valor del árbol individual, pero probablemente sea pertinente pensarlos también en bandita: sí, estamos hablando de los BOSQUES.

Los bosques son ecosistemas importantísimos por un montón de razones. Entre los “servicios ecosistémicos” (los beneficios que brindan a los ecosistemas y a la sociedad) de los bosques nativos, se encuentran: 

Estos últimos meses, en medio de la conversación en torno a la Ley de Humedales, surgieron muchos comentarios acerca de la Ley de Bosques (la ley 26.331), desde los del tipo “que salga pero que no pase lo que pasó con la de Bosques” hasta los del tipo “para qué pedir eso si ya sabemos lo que pasó con la de Bosques”. Pero, ¿qué pasa con esa ley? ¿No sirve?

La Ley de Bosques es una ley de presupuestos mínimos, que establece que las provincias deben realizar un ordenamiento de los bosques nativos en su territorio, categorizando los usos posibles  según su "valor de conservación" en áreas rojas, amarillas y  verdes. Así, las rojas son sectores de alto valor de conservación y por ende no se pueden tocar, en las amarillas están permitidos el "aprovechamiento sostenible", el ecoturismo y la investigación científica y las verdes pueden alterarse (con previa realización de una Evaluación de Impacto Ambiental).

La ley no es mala, pero no se implementa bien. A esos señores de galera, bigote y monóculo con mucha plata les sigue conviniendo pagar una multa (si alguien se las manda, y si la pagan cuando les llega) antes que dejar de hacer desmontes ilegales (además de que es la misma de siempre, seguimos en este sistema que le pone un valor únicamente monetario a los bienes comunes, algo para charlar también, pero en otra ocasión).

En medio de las conversaciones sobre la Ley de Humedales, la de Bosques nos sirve de recordatorio de que la ley, por sí sola, no sirve si no hay presión social para que se cumpla, si no hay presupuesto, decisión política, etc.

¡Feliz Día del Árbol, hippies! ;) A seguir haciendo presión por la protección de las cosas (que no son cosas) realmente importantes.

(En la foto, la corteza de un chañar, fotografiada por un stsiano).


(Fotografía de Nacho Zapata)

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